AbstrACTOS

Quizás el misterio se resuelva cuando nos encontramos solemnes antes el silencio de las calles, rozándonos las manos sin disimulo, viéndonos eternos al final de los rayos de sol en la madrugada que nos desayuna.
Creo firmemente que la verdad absoluta se encuentra en un abrazo de palabras mudas, que coexisten con el universo lluvioso de estrellas, y nos regalan un mundo para nosotros, mientras corre el frío debajo de un mentón que reprime preguntas y crea amores resilientes.
Tal vez, la libertad esté contenida en una canción que suena encima de las nubes, en un idioma que no entendemos, imperceptible al oído pero cercano al alma, a un futuro sin miedos que ríe viéndonos temerosos frente a su imagen.
Y los fantasmas al fin y al cabo, eran más amigos que los de carne y hueso. Nos asustaban por la noche, pero nos sentíamos vivos, y disfrutábamos la paz que les sucedía. Fantasmas nos vieron llorar bajo la lluvia y nos cobijaron en su lugar de trabajo, compañeros de tristezas, protectores del que renace, fue un milagro cruel haberlos espantado.
Entender el proceso de la vida resultó más fácil que vivir, en un segundo todo está claro, y nos quedamos inmóviles entre las risas de los demás, que no saben lo que estamos viendo. Entramos a un espectáculo de ancestros y herederos, nos vemos en medio, inútiles ante las horas que pasan y arrasan con cada movimiento, enojado porque descubrimos su secreto.
Entonces nos miramos, capturando todo como en un safari de cuentos fantásticos, saboreando los segundos que siguen su rumbo, y por un momento se olvidan de nosotros. Nos encontramos reales, eternos y despiertos. Venciendo los parámetros, saliéndonos del cordón de la vida, entrando al reino prohibido y perseguidos por un Dios, pero nunca más, miserables bajo su reloj de oro.

-Selene Rodríguez


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