La juventud está perdida. Se escucha en la calle, entre la multitud que vocifera enojada, culpando a los niños que solo miran el celular, a los adolescentes que no se supieron cuidar, a los hippies por ser vagos, y a los que tienen tatuajes por ser raros, no les gustan los que aman distinto, dicen que es cosa del diablo, pero los que insisten en ser veganos, ¡qué ganas de molestar! No insulten sus rosarios, ni sus oraciones, pero no canten muy fuerte, que despiertan a sus galanes, y a veces se enojan con sus mujeres, es lo natural, las chicas de hoy solo quieren un plan social. Los jóvenes están revolucionados. Los niños son caso perdido.
Yo lo escucho todo el día, camino al colegio, en la radio, mientras junto los papelitos que tiró el hombre de al lado. Mientras hablo con mi amiga que tiene miedo del taxista. Mientras encuentran un cachorro que tiraron ya sin vida. Mientras le doy una moneda al que dejaron sin trabajo. Mientras llora el kiosquero porque lo vencieron los impuestos. Mientras los docentes callan la ESI, no es su culpa, por supuesto.
Yo lo escucho todo el día, camino al colegio, en la radio, mientras junto los papelitos que tiró el hombre de al lado. Mientras hablo con mi amiga que tiene miedo del taxista. Mientras encuentran un cachorro que tiraron ya sin vida. Mientras le doy una moneda al que dejaron sin trabajo. Mientras llora el kiosquero porque lo vencieron los impuestos. Mientras los docentes callan la ESI, no es su culpa, por supuesto.
Mientras vos estás acostado, cómodo en tu sillón esclavo, mirando para un costado, y creyendo que podes discutir coherente, mi forma de sobrevivir, al mundo que nos has dejado.
-Selene Rodriguez

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