Lo miro y no puedo dejar de pensar, imaginarme escenas que no van a suceder pero tanto anhelo. No quiero soltarle, me niego rotundamente a amar otra vez, porque esto va mucho más allá de lo físico, porque sin escucharlo ya sé lo que está pensando y también sé que de mentes tan increíbles como la suya no se escapa ni cerrando los ojos o volviendo a nacer. Porque toda esa magia que tiene guardada yo la vivo todos los días en silencio, y quiero gritarle que me mantiene calma, cuerda y valiente.
No quiero a nadie más que usted, tiene mi vida en sus manos, la ronda más peligrosa. ¿Soy miserable por no ser correspondida o afortunada por haber descubierto el tesoro más valioso del mundo? Es que no comprendo por qué no tiene el mundo a sus pies aún, o como alguien puede mirarle y no enamorarse, como es que no ven que con cada palabra hace del mundo un lugar un poquito más hermoso, es que lo miro caminar y creo que estoy en el cielo, y que vale la pena estar viva.
¿Cuál es su sueño? Vamos a cumplirlo, escapémonos de este lugar y creémos uno muy lejos de aquí, uno con un final feliz, una historia para contar, una canción de amor que nos guarde por el resto de la eternidad. Conozcamos cada secreto y cada detalle, que yo por usted muero cien veces y reencarno otras cien buscándole, de su mano cruzaría el océano aunque no sepa hacerlo, deme la chance de bailar un vals, de despertarnos tarde y prepararle el almuerzo, acostarnos a ver el cielo, respirando al compás del mundo, creyéndonos inmortales.
Seamos regla y desobediencia, infierno y paraíso, fuego y agua, pero no dejemos de ser. Efímeros como el tiempo y el espacio, sabiendo que estamos y bastándonos con existir a un mismo ritmo, pero esta vez en serio, sin vaivenes, sin “peros”, dejando de ser lo prohibido y empezando a amar en contratiempo.
No quiero a nadie más que usted, tiene mi vida en sus manos, la ronda más peligrosa. ¿Soy miserable por no ser correspondida o afortunada por haber descubierto el tesoro más valioso del mundo? Es que no comprendo por qué no tiene el mundo a sus pies aún, o como alguien puede mirarle y no enamorarse, como es que no ven que con cada palabra hace del mundo un lugar un poquito más hermoso, es que lo miro caminar y creo que estoy en el cielo, y que vale la pena estar viva.
¿Cuál es su sueño? Vamos a cumplirlo, escapémonos de este lugar y creémos uno muy lejos de aquí, uno con un final feliz, una historia para contar, una canción de amor que nos guarde por el resto de la eternidad. Conozcamos cada secreto y cada detalle, que yo por usted muero cien veces y reencarno otras cien buscándole, de su mano cruzaría el océano aunque no sepa hacerlo, deme la chance de bailar un vals, de despertarnos tarde y prepararle el almuerzo, acostarnos a ver el cielo, respirando al compás del mundo, creyéndonos inmortales.
Seamos regla y desobediencia, infierno y paraíso, fuego y agua, pero no dejemos de ser. Efímeros como el tiempo y el espacio, sabiendo que estamos y bastándonos con existir a un mismo ritmo, pero esta vez en serio, sin vaivenes, sin “peros”, dejando de ser lo prohibido y empezando a amar en contratiempo.


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